sábado, 28 de noviembre de 2009

Saliendo por la puerta de atrás

Apenas dos días antes de que el Real Madrid se enfrente en la decima jornada al Granada se ha producido una noticia que, si bien era inminente por la situación del jugador dentro del equipo, no dejará de ser inesperada para una amplia parcela de la afición madridista. Si, Axel Hervelle ha dejado a efectos prácticos de ser jugador madridista: el club ha tramitado este mismo viernes su baja de la competición doméstica, para así poder inscribir a su compatriota belga Tomas Van den Spiegel. Todo ello unido a que el jugador tampoco esta en la lista de la Euroliga hace pensar que posiblemente no se le vuelva a ver vestido de blanco por Madrid.

Parece complicado, no obstante, sacar una lectura negativa de esta decisión teniendo en cuenta el dulce momento del equipo de Messina. Encadenando victorias con cierto lucimiento y otras con un juego más ramplón (como durante esta semana ante Armani Jeans, donde una incomprensible técnica a Hall igualó el partido y sumió a los italianos en un estado de ansiedad del que ya no pudieron salir), lo cierto es que el conjunto de la capital se esta mostrando sólido, regular y con pocas lagunas en su juego. Eso unido al carácter tradicionalmente épico y combativo forma un cocktail que, teniendo en cuenta que aun nos encontramos en noviembre, es difícilmente mejorable. La duda respecto a la temática que nos ocupa puede ser si Hervelle, dentro de esta maquinaria que funciona aparentemente tan bien, podría haber tenido su espacio, sus minutos.

Es necesario tener en cuenta que al hablar de Axel, no nos referimos a un jugador cualquiera, al típico mercenario extranjero que pisa un club para no aprender tres palabras del idioma y marcharse dos años después por la puerta de atrás. “El belga de Chamberí”, como así le llama parte de la grada, es un jugador que ha calado hondo en el sentimiento de la afición, siguiendo al pie de la letra la compleja idiosincrasia del conjunto merengue, esa misma que hace que otros muchos tengan que abandonar el barco antes de lo previsto. Joan Plaza, otrora técnico del equipo y ahora máximo responsable deportivo de un Cajasol que mira hacia arriba, fue su principal valedor en la casa blanca; entendió que la pareja que formaba con Felipe Reyes, corta en centímetros y posiblemente en calidad, pero sobrada en ímpetu, valor, agresividad e intensidad, podría ser la que llevara al Madrid a la cumbre. Y tuvo sus éxitos y fracasos, momentos mejores y peores, pero si dio la sensación, especialmente la última campaña, que ese modelo empezaba a flaquear, mostraba sus carencias, especialmente cuando el Real Madrid se enfrentaba a los mejores equipos del viejo continente. Y entonces llegó Messina.

Y todos lo sabemos, el italiano cambio drásticamente la estructura del equipo. Nada de americanos mediocres o a medio hacer (Hosley, Massey, Winston) o incluso símbolos de temporadas pasadas que impedían en cierto modo dar ese siguiente paso, subir un escalón más (Mumbrú, Raül López). Y en ese pack también entraba Hervelle. Messina quería no solo grandes jugadores, sino jugadores contrastados, que hayan estado ya en mil y una batallas, que le ofrezcan la garantía de poder estar arriba ya. Y es que solo existe ese objetivo esta campaña: presente, presente, presente. Prigioni, Kaukenas, Vidal, Lavrinovic o Garbajosa, así como Velickovic, considerado la joya de la corona y el jugador al que Ettore moldeará para los próximos años. Esa era la idea, ya que el serbio esta aportando, y mucho, desde el primer día. Y eso, lógicamente, complicaba más el futuro de Axel. Messina no solo busca un 4 experimentado y buen defensor, también demanda otras características como un fiable tiro exterior (podemos discutir si Axel lo tenía, pero los números no están con él: siempre tuvo unos porcentajes modestos) y una primorosa lectura de juego y capacidad de pase…y ahí deja aun más dudas, al menos si se compara con las recientes incorporaciones.

Y es perfectamente comprensible que se le deje fuera del equipo de Euroliga llegados a esta triste situación, ya que eso posibilita que, si algún equipo de esta competición le ficha, pueda jugar con ellos desde el primer momento sin esperar al top16. El Madrid, por ello, tuvo que completar su roster utilizando a hombres como Ignacio De Miguel o el verdísimo Cheikh Samb en algunos partidos, incluso en la derrota contra el Khimki de nuestro flamante seleccionador, Sergio Scariolo. Y ahora se recupera Felipe y Tomas Van den Spiegel, y los acontecimientos lógicamente se precipitan. Era de esperar. Pero que fueran de esperar no significa que debamos aceptarlos, ya que son tremendamente injustos con un jugador que siempre lo ha dado todo, hasta la última gota de sudor, que se ha ganado todos y cada uno de los céntimos de su sueldo. No lo dudemos: Hervelle podrá haber estado más o menos acertado (todos coincidimos en que la temporada pasada no estuvo especialmente brillante en ciertas facetas del juego), pero su grado de implicación era máximo. Y eso, hoy en día, creo que es mucho decir. Y solo por ello merecía una mejor salida.

¿Y que es una mejor salida? Pues anticipación, como ocurrió con Mumbrú y López. ¿No se consideran parte del proyecto? Pues puerta, no alarguemos una situación que, con el paso de los días, se torna en dramática. Simplemente porque es una utilización indebida de un jugador como el que nos ocupa en estos momentos. Quizá con otro se pueda hacer esto, exprimir hasta el día necesario y luego voltear el contrato y si te he visto no me acuerdo. Pero con los iconos del club no se deben hacer semejantes maniobras, ya que la ética al menos en estos casos debe equipararse al mero interés deportivo. Y es que Hervelle ha sido, junto con Felipe y Louis Bullock, uno de los jugadores que ha sostenido un equipo a la deriva en pasadas temporadas. Es posible que no llegara al nivel de calidad de estos dos, pero sin duda si que es equiparable en trabajo, garra, lucha, implicación y “bemoles” en la pista. Ahora encontrarle una salida que sea beneficiosa para el jugador será complicado, ya que los grandes equipos están, salvo excepciones, configurados y definidos. Siempre quedará la opción de volver con Plaza, pero lógicamente no es eso lo que merece Hervelle. Es más, sería una perdida para el baloncesto europeo que fuera así.

Pero no era un jugador para Messina, igual que Messina no habría sido un técnico para potenciarle a él. ¿Qué le espera ahora a Hervelle? Yo sinceramente supongo que la salida será inmediata, aunque en el Real Madrid nunca se sabe: desde hace tiempo hacen las cosas de manera "diferente". Su destino dependerá de muchos factores, pero ojala que pudiera recalar en Efes Pilsen como se comenta desde hace unos días, en un hipotético cambio de fichas por Nachbar, ese alero de 2´06 esloveno, finísimo tirador y muy dotado técnicamente, aunque bastante indolente en defensa. Un juego interior con Kaya Peker, Santiago, Kasun, Kugo y Axel no suena nada mal. Y es que quizá Hervelle no sea un jugador interior titular de treinta minutos para un equipo que aspire a la Euroliga, pero posiblemente si puede estar en la rotación siendo una pieza importante de grandes equipos del continente. Y aun es joven, tiene mucha hambre, quien sabe hasta donde puede llegar en el futuro. Ganas y corazón no le van a faltar.



sábado, 21 de febrero de 2009

Tirando la casa por el más alto tejado

El Real Madrid de Baloncesto, uno de los equipos con mayor presupuesto de toda Europa, confirma el fichaje de Van den Spiegel, que supone la enésima apuesta para la rotación interior en los últimos años.


  • Hablamos con Alfonso Sánchez, adjunto a la coordinación deportiva dentro de la entidad madrileña, que nos contará de primera mano sus impresiones y analizará los distintos errores dentro de la política de adquisiciones coetánea.

  • <El sentimiento generalizado para los aficionados que seguimos al equipo habitualmente es de desilusión; cada refuerzo muestra una menor implicación respecto al anterior>.

  • ¿Qué es lo que impide el asentamiento de un pívot en el conjunto de la Castellana? Abordamos los fracasos más sonados.

El pasado viernes 19 de diciembre las oficinas relativas a la gestión deportiva de la sección baloncestística del Real Madrid debieron respirar tranquilas. Un día antes de la cita más esperada del año, el partido contra el F.C. Barcelona que finalmente perderían de manera rotunda, confirmaban el fichaje de un nuevo pívot que reforzaría el debilitado juego interior del conjunto madrileño; el belga Tomas Van den Spiegel firmaría hasta el final del presente curso, previo reconocimiento médico.

Sin embargo, se plantea una seria disyuntiva fruto de las malas experiencias de un pasado bastante cercano: ¿este fichaje representará una solución para la organización o no será más que otro error en la política de fichajes? Como si de una maldición vudú se tratase, todas las adquisiciones durante el presente milenio (lógicamente bien intencionadas) han supuesto relativas o totales decepciones, ofreciendo réditos explícitamente inferiores a los esperados.

En el baloncesto moderno europeo no existe una posición más desequilibrante que la de center o cinco; resulta, por ello, difícilmente imaginable que un conjunto que no la tenga correctamente apuntillada sea candidato a lograr los principales títulos. No es necesario ser un experto en la materia para saber que el principal problema del Real Madrid radica en este asunto y en la imposibilidad de formar una pareja interior que ofrezca plenas garantías, ya que las constantes contrataciones foráneas no muestran la implicación deseable con un proyecto que, en principio, se vende como ambicioso y ganador.

Van den Spiegel, independientemente de su rendimiento (que podrá ser juzgado en los próximos meses), no hace más que aumentar la tradición belga en la pintura del equipo madridista. Con él, ya son tres los jugadores de dicha nacionalidad que habrán vestido esa camiseta en los últimos años: sus compatriotas Eric Struelens y Axel Hervelle, ambos exitosos power forwards, actuarán como anfitriones del recién llegado, que rescindió su contrato con el Azovmash Mariupol de la liga ucraniana donde compartía vestuario con Khalid El-Amin o Marc Salyers.

Eric Struelens, que formó parte del Real Madrid entre las temporadas 1998 y 2002, es una persona muy válida para valorar la llegada del nuevo hombre a la plantilla. El jugador de Bruselas, que vive desde hace tres años en una urbanización de Aravaca, se muestra irónico respecto al impacto de Van den Spiegel: <Siempre es bueno que haya otro de nosotros aquí, aumentamos la comunidad> comenta en tono afable. <En realidad es un jugador parecido a mí, solo que con unos centímetros más; es realmente muy grande. Supongo que ayudará mucho al equipo, pero no se si es la solución para todo>.

Parece evidente que no lo solucionará todo; el espigado pívot nacido en Ghent viene a sustituir a Lazaros Papadopoulos, que ha sido cedido al Fortitudo de Bolonia y constituye, posiblemente, el mayor fiasco de la historia de nuestra liga en relación coste-rendimiento. A Struelens el desenlace de este proceso le dejó tan perplejo como a la mayoría: <es una situación compleja que se volvió insostenible; de allí nadie sacaba nada positivo> comentó el jugador belga sobre la complicada situación en la que se encontraba el gigante heleno durante las últimas semanas.<No obstante volverá a tener una oportunidad el próximo año y, por el bien de todos, deberán aportar las diferentes partes>. Las palabras de Eric parecían apuntar la culpabilidad de otros sectores, por lo que era necesario indagar e investigar en sus afirmaciones.<Conmigo el trato fue excelente, pero desde fuera da la sensación de que no están haciendo las cosas bien. Tantas decepciones y proyectos fallidos...sería ingenuo pensar que es culpabilidad solo de determinados jugadores>. En realidad el jugador belga piensa lo que es un secreto a voces para la mayoría de los aficionados: los fichajes son profesionales, ellos se limitan a aceptar unas ofertas que están por encima del mercado. La culpabilidad, lejos de circunscribirse en ellos, pasa a sectores como el de la planificación deportiva, creadora de los contratos imperantes o, incluso, el área técnica, incapaz de aclimatar a estos foráneos procedentes de diversas culturas ajenas.

Para saber y tener en cuenta la opinión oficial del club, en relación a este asunto, me acerqué personalmente a los complejos deportivos de Valdebebas. Allí nos recibió, como era esperado, Alfonso Sánchez, actual adjunto a la coordinación deportiva de la sección de baloncesto. Sánchez, hombre de total confianza para Alberto Herreros y Fernando Martín, accedió al cargo hace tres años y es uno de los principales artífices de los últimos traspasos. Desde su punto de vista, el reciente fichaje de Van den Spiegel tendrá un impacto inmediato en el equipo: <<Éramos conscientes de que el equipo necesitaba un refuerzo en la pintura tras la cesión de Lazaros y sabíamos que debía ser un jugador alto y potente, complementario con lo que ya teníamos>> afirma de manera pragmática. <Nos aportará multitud de cosas. Es un jugador veterano y trabajador, un excelente reboteador y un solvente intimidador. La idea es que su aportación se note desde el primer momento, para eso se le fichó> argumenta Sánchez.

La realidad, hoy por hoy, no le puede dar ni quitar la razón al dirigente del club madridista; solo el tiempo y los resultados lo podrán hacer. Sin embargo el pívot belga, dentro del ámbito internacional, nunca ha sido un jugador destacado, algo más que un mero complemento. Es por ello que parece más una rápida alternativa temporal que la solución definitiva para cualquier problema. Mientras, el jugador al que sustituyó, Lazaros Papadopoulos, destaca positivamente en sus primeros partidos en Bolonia tras medio año desastroso en Vistalegre. La operación del griego es, con cierta seguridad, la transacción más controvertida de la cúpula Martín & Herreros, donde también se encuentra Sánchez.

<En su momento existió una total unanimidad en la junta directiva para aprobar su contrato> remarcaba el adjunto a la coordinación deportiva en relación al fichaje, hace ya dos temporadas, de Papadopoulos. <Estábamos convencidos de que no había otro jugador similar en el continente y eso, de una manera u otra, se tiene que pagar> afirmó. Al preguntarle acerca del posible fallo de la directiva en el momento de ofrecer dicho contrato, Sánchez esquivaba la cuestión: <La próxima campaña volverá a estar con nosotros ya que le queda un año de vinculación. Todos esperamos que el rendimiento sea beneficioso para el equipo y, en realidad, no debemos tener ninguna duda sobre ello>.

Sin salir de los complejos deportivos de Valdebebas era posible encontrar otras fuentes de información y opinión diferentes, pero igualmente interesantes; el punto de vista de los aficionados, de aquellos que seguían de manera habitual al conjunto cobraba sentido en un tema tan espinoso y delicado como el que nos ocupa, que ellos habían sufrido de manera directa. Manuel Gómez, jubilado de 69 años que intentaba presenciar todos los entrenamientos del equipo de la capital, lo tenia claro:<En el baloncesto actual no hay compromiso ni amor por unos colores. Con tantas variantes hay veces que no reconozco mi equipo>.

En relación a la atribución de culpabilidad en toda esta problemática, el aficionado afirma de manera concluyente que la responsabilidad es, estrictamente, de los jugadores. Este punto de vista, perfectamente comprensible y válido, focaliza el problema en una teórica falta de profesionalismo de la plantilla. No obstante, desde mi punto de vista, siempre es necesario establecer relaciones con aquellos que están más arriba en el organigrama de una entidad. Asimismo, parece difícilmente justificable que un conjunto haya necesitado contar con 58 jugadores diferentes desde el año 2000, duplicando a los principales rivales en esa misma escala temporal.

José Ramón Talaverón, estudiante de INEF y seguidor del conjunto blanco que también estaba ese día en los alrededores de Valdebebas, tiene una visión radicalmente opuesta respecto a esta realidad: <El sentimiento generalizado para los aficionados que seguimos al equipo habitualmente es de desilusión; cada refuerzo muestra una menor implicación respecto al anterior> considera el joven adepto, visiblemente afligido y apesadumbrado, siguiendo con su intervención y hablando sin ningún reparo sobre este tema. <Kambala, Alston, Papadopoulos, Tarlac...parece una broma. Lo malo es que no lo es, lo malo es que no hay apenas crítica por parte de los periodistas y que, sin haber títulos, siguen los mismos derrochando el dinero sin criterio>. Y lo peor, estimado aficionado, es que la historia continua.

Ya en los comienzos del nuevo milenio, durante el verano del año 2000, la directiva entonces presidida por Lorenzo Sanz firmó a dos jugadores en claro declive físico: el norteamericano Brent Scott, un fornido alero con experiencia en la liga pero lejos de ser una estrella, pasando la temporada con más pena que gloria; y el alemán Hansi Gnad, un armario lento y sin apenas fundamentos, y que con sus 37 años apenas duró cinco lastimosos partidos en la escuadra. El coste sumado de ambos osciló el medio millón de Euros.

Durante el verano del 2002 la rotación interior del Real Madrid volvió a sufrir una remodelación total, donde dos gigantes del este de Europa se hacían con los puestos principales: el actual director técnico Zan Tabak, que ofreció un rendimiento bastante digno, y el serbio Dragan Tarlac, cuyo juego decepcionó durante las dos temporadas que perteneció al club, que consideró imposible cortarle debido a las altas cifras de su contrato, que rondaba el millón anual. Un año después le acompañaría un envejecido Derrick Alston, otrora jugador del eterno rival y que condenó al equipo, junto con sus compañeros por primera y única vez en la historia, a ver las eliminatorias por el título sin participar en las mismas.

Los años siguientes no serían mucho más propicios en adquisiciones; la nueva pareja del 2004 daría más problemas que alegrías: el griego Antonis Fotsis actuaría en todo momento de forma díscola y poco implicada, mientras el letón Kaspars Kambala sería suspendido por consumo de drogas y posteriormente volvería al deporte del boxeo, dejando tirado al equipo. Sus altos emolumentos dificultarían, asimismo, las posibles futuras transacciones. La incorporación, una temporada después, del jugador irlandés Patrick John Burke no solucionaría tampoco demasiado, al tratarse de un hombre de calidad inferior y con un papel secundario.

Los últimos fichajes, a falta de comprobar el rendimiento de Tomas Van den Spiegel, han sido igualmente decepcionantes para la casa blanca; en 2006 se fichó excesivamente caro al norteamericano Shad Venson Hamilton, que apenas ha podido demostrar nada debido a las múltiples lesiones en la rodilla derecha. Un proyecto como el bosnio Nedzad Sinanovic parece tremendamente estancado y en la actualidad se foguea en las divisiones inferiores, defendiendo la camiseta del Burgos, a la espera de una oportunidad. El caso de Lazaros Papadopoulos es por todos conocido y solo un milagro durante 2010, cuando se reincorpore al equipo, provocaría que no se tildara a esa operación de mastodóntico fracaso.

El punto de vista del adjunto a la coordinación deportiva dentro de la entidad madrileña Alfonso Sánchez es, sin embargo, relativamente diferente a los expuesto en los últimos apuntes y, según su opinión, no resulta viable catalogar como negativa la trayectoria deportiva del equipo durante estas temporadas y, consecuentemente, la dirección deportiva de las mismas. <Resulta complicado y arriesgado valorar una trayectoria tan amplia ya que nosotros nos movemos en coordenadas infinitamente más cortas> consideraba Sánchez, para posteriormente afirmar que, dentro de la competición europea, existen niveles demasiado explícitos e infranqueables. <Nuestro palmares en las últimas ligas nacionales es envidiable, pocos equipos podrán presumir de uno relativamente similar. En Europa la cosa cambia gradualmente, resulta difícil competir, en condiciones de igualdad, contra equipos que te triplican el presupuesto. En cierto modo, no todos partimos de cero. Los resultados, por ello, creo que también deberían invitar al optimismo antes que a la crítica> comentó el dirigente.

En relación con la política de fichajes del club durante este tiempo, Alfonso también tenía una opinión clara y formada: <El principal problema, y es algo natural, es que todo el mundo suele magnificar aquello que no funciona como uno quería, y tiende a olvidar y no conceder importancia a aquello que es netamente positivo>. Posteriormente argumentó, en tono conciliador y sosegado, algunos de los logros de la directiva: <Siempre te acuerdas de Tarlac y no de Felipe Reyes, pero esta misma junta directiva, hombre por hombre, gestó del mismo modo el fichaje de Felipe. No obstante aceptamos todas las críticas, creemos que son estrictamente positivas para el devenir del grupo>.






La realidad en este asunto deportivo depende, como en todos los diferentes apartados que conforman y delimitan la vida, del prisma desde donde se mire, desde el punto de vista que se considere válido. No obstante, las comparaciones numéricas sugieren la idea de que hay demasiados proyectos fallidos; las estadísticas revelan que jugadores mucho más económicos han ofrecido un mayor rédito que algunas incorporaciones, vendidas a bombo y platillo, cuyo resultado ha sido negativo.

Asimismo, podemos considerar que los resultados del equipo madrileño no son tan positivos a nivel nacional ni continental, más aun si tenemos en cuenta el elevado y creciente presupuesto del que disponen, lo que aumenta el nivel de exigencia en relación con otros equipos del país que han conseguido clasificaciones más meritorias. Las palabras que recopilábamos de los aficionados eran duras, inflexibles y categóricas; no obstante, deben de ser tenidas en cuenta, ya que representan un sentimiento generalizado de una grada que puede, en ocasiones, delimitar cual es el camino correcto.

Los títulos, repartidos y otorgados a los mejores equipos del año en las diferentes competiciones, serán los que impartan justicia al finalizar el curso; solo ellos, dependiendo del correcto obrar de una plantilla, de la dedicación o de la mera suerte, pueden ser capaces de finiquitar los presuntos problemas enumerados aquí, determinar un antídoto eventual y transitorio para los mismos, o profundizar y ahondar en una crisis de dimensiones aun no determinadas.